Les contare de cómo llegué a ser un no vivo, pero tampoco un no muerto, un ser sin esencia de vida, un ser atemorizador y terrorífico, para algunos no real, una falacia, un cuento o hasta un mito para otros. Está bien antes de contarte mi historia debes saber que tiene un final fatal para alguien, ok, basta del preludio, comenzare con el inicio de mi final.
Era una tarde calurosa de sábado en mi ciudad natal Monterrey, y por calurosa me refiero a infernal, por arriba de los 39°C, me sudaban hasta las ideas, en ese entonces era joven, es decir 19 años de edad, aun tenía una vida por delante, mis estudios, mis amigos, mi familia, es lo que más extraño hoy, me desvié lo siento, continuo, ya había acabado mis deberes para antes de las 3 de la tarde y tenía que estar en la casa de mis abuelos para las 4 de la misma tarde, me dio tiempo suficiente para bañarme, arreglarme y salir de mi casa directo para con mis abuelos y llegar a tiempo.
Era una reunión familiar como las anteriores que habíamos tenido, asando carne, no falto la cerveza, esa mezcla de cebada y otras especies que la hacen tan deliciosa y sublime en este tipos de reuniones, no era demasiada pero tampoco era escaza, lo suficiente para pasar un buen rato en familia, era una reunión común y corriente, como muchas que habíamos tenido antes, no falto la ronda de chistes, las anécdotas de uno de bebé.
Cayo el sol y por coincidente la luna se postro en el cielo, ya había bajado el ánimo en la reunión para las 2 de la madrugada y muchos se fueron a dormir, por no decir todos, solo nos quedamos mi hermano y yo sentados en unas mecedoras afuera de la casa, admirábamos la preciosa noche caía sobre nosotros, después de una hora sentados a mi hermano le entro el sueño y decidió dejarme solo, un error que el mismo tomo como suyo y lo cargo durante toda su vida. Cabe mencionar que aunque mi hermano y yo pareciésemos que no nos llevábamos bien, nos amábamos y admirábamos.
Lo que paso después de su partida fue tan repentino, cosa que nadie se pudo haber imaginado en esta época, te lo pasaría si estuviéramos en los años de mi abuelo, pero no ahora, con tanto por qué preocuparnos olvidamos eso que yo no olvidaré desde ese día.
Me encontraba sentado en la mecedora de mi abuelo, muy especial y cómoda, cuando un frio espeluznante llego de repente, me heló hasta los huesos, mi aliento era gélido y mi piel se me había erizado como nunca antes, y sentí miedo, pero no un miedo común, un miedo profundo y latente, como si supiera que mi vida se terminaría en ese instante.
Una neblina densa apareció repentinamente y cubrió toda la calle, los pájaros de los arboles huyeron volando despavoridos, se escuchaban los aullidos con miedo de los perros callejeros y con dueño. Un quejido o lamento empezaba a sonar a lo lejos con gran eco y resonancia, me quede petrificado del miedo, no podía mover un musculo de mi cuerpo, ni gritar podía, mi garganta estaba cerrada, no salían las palabras, se me dificulto la respiración, y comencé a hiperventilar.
Una silueta de una mujer se alcanzaba a mirar a lo lejos de la calle cubierta de neblina, se alcanzaba a ver que usaba un vestido blanco muy deshecho, con cada parpadeo de mis ojos, más rápido de acercaba a mí, parecía que estaba inmóvil pero al momento de cerrar mis ojos y volverlos a abrir, ella adelantaba camino, mucho camino, su voz sonaba con gran eco y cuando menos pensé ella estaba en frente mío, mirándome fijamente y detenidamente.
Vi como se me acercaba más y noté que no caminaba, ¡flotaba!, cuando llego a estar a centímetros de mi, dijo con voz seca .- Hola, me llamo Mercedes, ¿me dejarías contarte mi historia? Casi tartamudeando y entre cortado alcance a pronunciar un “si”, ella contesto.-No debes de temerme, déjame decirte como me convertí en lo que soy, un alma en pena, que vaga por el mundo mortal sin ser un mortal, pero debes saber que esta historia tiene un final fatal para alguien.
Todo comenzó por 1519, en ese año conocí a un hermoso caballero español, que no mencionare su nombre por dolor y desprecio, me enamoré de él y como yo era joven y bella en ese entonces, ese español me conquisto y yo caí fácilmente, nuestro amorío debía ser secreto, mis padres indios no querían que me acercara a los españoles porque ellos nos veían como simples esclavos, y si a él lo veían con una “esclava” sería visto mal.
Nuestro amor permaneció oculto por 3 años, durante ese tiempo concebí a 3 hermosos hijos. Para inicios de 1522 él se marcho, diciéndome que todo esto había sido un error garrafal, el cual olvidaría. No supe nada de él durante dos meses, hasta que me llego la noticia que se había casado con una linda española poco después de dejarme. Cuando supe de la noticia quede devastada, todo me recordaba a él, tiré los vestidos que me había regalado y los quemé juntos con su obsequios que me traía de su tierra.
Pero había algo que me recordaba aún más a él, tenía sus ojos, su cabello, sus labios. Mis hijos. Así que de un ataque de furia tomé a mis hijos y los lleve los más lejos que pude de la ciudad donde nadie había llegado antes, solo yo conocía ahí ese lugar porque fue donde el español y yo consumimos nuestro amor, en demasiadas ocasiones. Una cascada de gran profundidad.
Mis hijos me preguntaban con angustia.- ¿A dónde nos llevas, mamí?, - Donde no hay dolor amados míos. Así que uno por uno los ahogué en el rio, presenciaron la muerte de sus hermanos.
Cuando termine de arrancarles la vida, sentí un gran dolor en el pecho, una angustia, una gran culpa, así que corrí lo más rápido que pude de regreso a mi casa, mi rostro estaba lleno de mis lagrimas que no dejaban de cesar, tropezaba con las piedras y me levantaba los más rápido posible.
Cuando llegue a mi casa lo primero que vi, fue el cuchillo con el cual cortaría las verduras para la cena de ese día que cocinaría para mis hijos, pero ahora ya no estaban, los había matado, así que con la gran culpa que sentía tomé el cuchillo y me corte las muñecas sin pensarlo dos veces y así fue como me quite la vida. Y así es como vago por el mundo esperando que alguien escuché y se compadezca de mi dolor.
Después de escuchar esa historia solo me quede observándola, aún con miedo de ella y cuando me iba a pronunciar algo ella me interrumpió diciendo.- Gracias por escucharme y como dije al final de la historia tiene un final fatal para alguien, lo siento, ese alguien eres tú.
Sentí como si me clavaran unos enormes clavos en mis manos y pies y no podía moverme y solo la veía como se transformaba en una horrenda bestia, los colmillos le crecieron y sus uñas se transformaron en garras afiladas, sedienta de sangre, sedienta del alma de una persona que se compadeció a escuchar esa historia, me tomo del brazo atravesándome sus enormes garras, y clavándome sus dientes en mi pecho fue como morí, desangrado y sin mi esencia de vida, sin nada, ella mató mi cuerpo y me arrebato lo que me hacía vivir, y ahora solo soy un alma en pena esperando que alguien escuche mi historia y se compadezca de mi.
Te dije que tenía un final fatal para alguien verdad, lo siento mucho, necesito sentirme vivo otra vez.
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