Estuve a solas con mis sentimientos en un cuarto oscuro, me hablaban de lo mortal, de la nada, de escritos de Sócrates y Platón. Me di cuenta que no estábamos solos, había alguien más, alguien nos observaba desde las penumbras, sentía su mirada penetrante y desgarradora sin saber donde estaba, oía su risa casi impronunciable, pero no lograba averiguar dónde estaba situado, donde estaba sentado o de donde me observaba, pero en un momento salió una luz cegadora que entraba por una pequeña ventana rectangular de madera tan sencilla que se veía linda, esa luz me cegó por un momento y alcanzo a iluminar la recamara donde estábamos mis sentimientos y yo.
La luz se hizo tenue pero alcanzaba a iluminar la toda la alcoba, en ese momento vi que no había nadie en la sala solo un espejo que tenía mi reflejo, un reflejo extraño, era yo sin ser yo, era mi cuerpo siendo utilizado por otra persona, un alma que había tomado mi cuerpo de otra dimensión o algo por el estilo, es como si fuera un ser oscuro utilizando mi cuerpo sin ser mi cuerpo, su rostro era demasiado pálido, como si fuera de mármol, que si la luz tocaba su cara soltaba un brillo cegador, era un rostro casi vampiresco y tenebroso, una oscura mirada en sus ojos cafés, el solo reía y murmuraba - ¿De verdad?, ¿De verdad?, ¿De verdad Hugo? con un tono burlón y sarcástico,-De verdad crees que puedes escapar o huir de tus sentimientos, arrancarlos y meterlos en una caja oscura, Ja-ja-ja, eres patético, y débil. Se reía de mi, una risa burlona y sarcástica y con un toque de agresividad.-No puedes con ellos Hugo, ellos son más fuertes que tú, pueden desgarrarte el alma, pueden dejarte en el suelo aclamando por tú vida, sollozando y lloriqueando por una paz que no te la darán.
Estaba perplejo de él, no sabía si era verdad lo que veía, pero estaba más sorprendido por lo que me decía, si ellos son más fuertes que yo, no puedo con ellos, me descuartizarían el alma, así que me arme de valor para hablar, casi tartamudeando dije, -¿Quién eres tú?, ¿Qué eres?, ¿Por qué me dices estas cosas?, el solo sonrió, una sonrisa perturbadora, se volteo y camino en la recamara del espejo y se sentó en el sillón donde yo estaba escuchando a mis sentimientos, y dijo tal pasivamente, - ¿Quién soy? soy tú, pero sin sentimientos. ¿Que soy? Soy una creación de tu mente perturbada. ¿Por qué te digo esto? No se dímelo tú, tú me trajiste aquí. No supe que decir, mis sentimientos me miraban y hablaban entre ellos, no les entendía, trataba de comprender algo que nadie comprendería, así que sin pensarlo más le dije a mi reflejo,-Adiós.
El grito un NO tan lleno de culpa tratando de evitar lo inevitable, corriendo y pegándose al espejo, corrí hacía ellos, mis sentimientos, ellos parecían que esperaban que hiciera eso solo se prepararon sacando los colmillos y garras, me deje caer y ellos llegaron y comenzaron mi final. Y así fue cuando me convertí en un simple humano, un mortal, con sentimientos que son como pequeñas dagas clavándose en mi cuerpo y martirizándome toda mi vida.
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