miércoles, 4 de enero de 2012

Hay dos mundos: uno para soñar y otro para vivir.


Despiertas de esa realidad que te tiene atado a un mundo subterráneo donde los jueces de la vida te señalan, pides por una vida más sencilla y rezas a un dios ciego que te pudiera aplastar con un solo dedo. Creyendo  las personas esas mentiras de falsas esperanzas que algún día esos perros falderos sean de nuevo personas, te recuestas en tu cama para tratar de consolidar un anhelo de dormir y llegar a otro mundo distinto. El mundo de los sueños todo es real, vez flotar colores y aromas y usas collares de estrellas y lunas. Te reflejas donde no hay espejos. Las personas bailan al ritmo del volcán. Besos apasionados de una luna muy erótica con un sol muy ardiente. Vuelas con alas de cartón que no puedes ser quemadas por nada del mundo. Puedes cambiar el curso de un tornado con solo soplarle y tienes intimidad las noches… De repente sientes frio en el corazón el silencio se rompe con un sonido consecutivo que aturde tus sentidos, el vacio y la oscuridad vuelven y reinan en tu cama, no puedes gritar ya que te rasgaron el alma y la piel, porque ahora no eres nada, nada, y vuelves a la realidad muerta…

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