jueves, 17 de noviembre de 2011

Solo el corazón sana al tiempo.

Un instante se volvió una eternidad al esperarte y ver como tus pestañas se humedecían con la lluvia de tus ojos. Te di una sonrisa artificial para guardar una tristeza letal. No quisimos decir adiós, no quisimos revivir el dolor. Nos hundimos en un remolino de silencios que callamos con un último beso. Navegamos entre el mar de lagrimas de tu interior hasta llegar a la cascada del vacío emocional. Suspiramos el dolor e inhalamos el humo del cigarro de un amargo adiós. Ciao, olvidémonos, borrémonos. Nunca nos vimos, nunca nos amamos.
Solo el corazón sana al tiempo.

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